miércoles, 5 de abril de 2017

Pues a mí me gusta el caballo

Esta semana Manolo y yo salíamos de una reunión de trabajo por el centro, más concretamente en el Paseo de las Delicias, en Madrid capital. 

Mientras comentábamos algunos detalles de nuestra exposición, vi, por el rabillo del ojo, que pasábamos frente al imponente edificio que alberga parte del Museo Reina Sofía.

Museo Reina Sofía

Soy consciente de que es una construcción difícil de pasar por alto, y que verlo "por el rabillo del ojo" resulta como poco, complicado, pero desde principios de semana un enemigo invisible, clásico de Madrid, se está haciendo con la ciudad. Me estoy refiriendo al inicio de la polinización del maldito Plátano de Sombra, que afecta ya más de 400.000 habitantes, entre los que me encuentro desde hace dos largos años.

Polinización del plátano de sombra en Madrid

Por su culpa, durante los próximos meses, mis ojos de águila se convertirían en dos granos de café a causa de la alergia si no fuera por el atiborramiento de ebastina.

Total, que iba yo con mis ojos de mosca, preocupado de jugar al Marco Polo con el mobiliario urbano y el resto de viandantes, a los que también dejaba participar, discutiendo con Manolo y por eso no lo vi hasta que estaba delante.

Y es que recordaba haber leído en prensa que esta semana era el 80 aniversario de la creación de una de las obras más importantes de la pintura del siglo XX: el “Guernica”.

Guernica de Pablo Picasso

La primera vez que vi este cuadro fue en un libro de texto de la extinta E.G.B., y lo cierto es que lo recuerdo porque me llamó la atención la cara del caballo con ese morro de megáfono. Ahora lo miro y pienso que es el resultado de un trabajito cariñoso de un robot de desguace de coches, pero aun así me cae simpático. Ahora sé por qué Picasso pintó esta obra, pero de niño ni sabía ni podía entender qué es lo que hacía este cuadro tan especial.

Y es que imagino que cuando en 1937 Pablo Picasso realiza la obra durante los meses de mayo y junio por encargo del Director General de Bellas Artes de la Segunda República Española, para mostrarlo en la exposición Internacional de París del mismo año, intentando plasmar el dolor causado por los bombardeos de la legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana sobre la ciudad de Guernica durante el pasado mes de abril y así ganarse la simpatía del resto del mundo por su causa, no imaginaba el símbolo que estaba creando, ni el impacto que tendría este cuadro en la historia.

Con el “Guernica” a la cabeza, pero realizando muchas otras obras durante su vida, Pablo Picasso fue el máximo exponente de su propia corriente artística: El cubismo.

Esta corriente de principios del siglo XX se caracteriza por la descomposición de la realidad en figuras geométricas y fue una de entre muchas de las corrientes que nacieron durante la primera mitad del siglo XX, que se alejan del realismo clásico.

Y es que supongo que habrá mucha gente como yo, que no es capaz de apreciar la "magia" de la pintura moderna y que muchas veces ve en ella dibujos inconexos y sin sentido. Aunque he de reconocer que este cuadro te dice algo especial...

Por último, os dejamos un vídeo para niños con el que nos hemos reído un rato, ¡cubismo sencillo para todos oiga! ;)




Buen fin de semana. ¡Ah!, ¡Y no dejéis de visitar el Reina Sofía!

4 comentarios:

  1. El Guernica presidió la mesa de mi casa hasta los 7 años y, la verdad, cuando se cayó y se rompió el cristal que cubría la lámina me llevé una alegría. El cuadro siempre me ha resultado inquietante. Supongo que Picasso logró su propósito.Las guerras son de todo menos bonitas.

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  2. Aquí estamos de acuerdo. Que le pareciera inquietante a una niña de 7 años ya dice mucho. Siempre he pensado que los niños son muy primarios en sus reacciones y en este caso, parece justificada ;)

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  3. Muy interesante, ¡seguid así!

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  4. ¡Muchas gracias! Aquí estaremos de nuevo la semana que viene con otro pequeño artículo sobre... ¡Ya lo veréis!

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