jueves, 13 de abril de 2017

La pasión de Cristo

¡Pues ya estamos a mitad de la Semana Santa! Para muchos esto no quiere decir más que un pequeño receso dentro del cotidiano y omnipresente trabajo, ¿y qué hacemos? pues intentamos dedicarlo a nuestras cosas, ya sea dar paseos por la sierra, salir a las terrazas con los amigos, aprovechar para pasar más tiempo con la familia o para descansar de ella (¡ojo!, pienso en los adolescentes) ... en fin, en resumidas cuentas, intentar descansar un poco de nuestros cíclicos y repetitivos días.

Mención especial para los papás y las mamás, a los que admiro profundamente (todo el año), para los que muchas veces esta semana sin cole presenta nuevos retos logísticos un año tras otro.


Y es que, en un país como España, la Semana Santa es fiesta nacional desde hace mucho tiempo, más del que cualquiera de nosotros puede recordar, entre otras cosas, porque no es hasta 1978 con la redacción de la constitución actual, que el estado se define aconfesional (aún con sus idas y venidas previas). Aconfesional significa que, aunque no se adhiere o reconoce ninguna religión oficial dentro de sus fronteras, a diferencia de un estado laico puede tener acuerdos con ciertas instituciones religiosas. ¡Pues mirad que regalo más bonito heredamos de procedencia religiosa!

Y es que es innegable que laicismos y aconfesionalismos al margen, la Semana Santa es algo que, aunque con un inherente origen católico, es mucho más: forma parte de la cultura y la tradición de muchas de las poblaciones y municipios de este país volcándose la gente para vivir con intensidad estas fiestas.


Y es que no se puede obviar que tras unos cuantos años pasados por agua, parece que acompañará el buen tiempo. Comentarios meteorológicos aparte, toda esta tradición y fervor tiene un origen histórico: La pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, figura central del cristianismo y sin duda una de las más influyentes de la cultura occidental. Jesucristo, Cristo o simplemente Jesús, fue un judío que vivió a comienzos del siglo I, en la región de Galilea y Judea, y que fue crucificado en la ciudad de Jerusalén en torno al año 30 bajo el gobernador romano local Poncio Pilato y es la figura en torno a la cual se erigió posteriormente la Iglesia Católica.

De la historia de su calvario surge toda una esencia litúrgica de gran importancia para la cristiandad, y del contacto con Cristo en este último episodio las más poderosas reliquias del credo frecuentemente referenciados en cine o literatura por su misticismo, como son El Santo Grial, la copa de la que bebió Cristo en la última cena, perseguida en el cine por el mismísimo Indiana Jones; La "Vera Cruz", sobre la que fue ejecutado Jesús y cuyos fragmentos por ejemplo, se llevaron a las batallas en Tierra Santa durante el período de Cruzadas por su capacidad de reanimar a los hombres y procurarles valor, que fue custodiada por los templarios, perdida en la batalla de los Cuernos de Hattin en 1187; La lanza de Longino, pica con la que el soldado romano del mismo nombre hirió a Jesucristo y deseada por los más altos estamentos de la Alemania Nazi; La Sábana Santa, sudario en el que se envolvió su cuerpo para darle sepultura y que supuestamente se conserva en la Catedral de San Juan Bautista en Turín  o incluso La corona de espinas, de la que se considera que hay fragmentos en la catedral de Barcelona o en La Santa Espina, en Valladolid, entre otras localizaciones, pues se han llegado a contar hasta 700 supuestas espinas con este origen.


Bueno, pues dada la importancia de esta semana en todos los aspectos, en Qoord no hemos sido menos y también hemos decidido marcharnos unos días de vacaciones, pero no sin antes dejaros el camino del actual viacrucis, compuesto por 15 estaciones y que comprende desde que Jesús fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior resurrección. 

Que disfrutéis de estos días de descanso, ¡Nos volvemos a ver la semana que viene, en Qoord!




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